viernes, 5 de agosto de 2011

Capítulo I

ROMANCERO DEL MILICIANO

El miliciano vigila
la puerta de la entrada,
la entrada que lleva al patio
antes de la batalla,
apoyado en su fusil
y con la luz apagada
escribe la carta
que entregará a su amada.

El miliciano protege
la puerta de la entrada,
la entrada que tiene
unas rosas bordada,
con una foto piensa
siempre en su amada,
que con tanto ímpetu
él añoraba.

El miliciano guarda
la puerta de la entrada,
ve como el oficial
que dudoso preguntaba:
-¿Soldado que te pasa
en esta noche estrellada?
-He perdido sargento,
no puedo estar con mi deseada

El miliciano vigila
la puerta de la entrada
y da una foto al sargento
algo sucia, algo manchada:
-Esta es mi querida señor,
con quien soñaba.
-Pues hijo, no seas tonto,
vete del campo y regresa
a tu casa, que por un soldado
menos no perderemos la batalla.

El miliciano entra
en la puerta de su amada.

POEMAS CORTOS


 I
Prefiero las agradables mentiras
a esas amargas verdades,
prefiero seguir aquel sueño en vida,
a tener solo amistades.

II
Quiero decirtelo al fin,
reunir suficiente valor,
y si un te quiero
no soy capaz de decir...
el cielo hablará de mi amor.

III
Un apasionado beso
enchanga,
en cambio una mirada
enamora.

IV
¿Qué es? ¿Dolor en el pecho?
¿Es amor?
¿Qué es? Ya lo sé,
eres tú

V
Amar engrandece el alma
y aumenta el corazón.
Dime, ¿quieres que
la aumentemos, tú y yo?

VI
Hay muchas razones
por las que vivir,
una de ellas
verte sonreír.

VII
¿Sabes dónde estoy
cuando me hablas?
-En el Cielo.
¿Sabes que te quiero decir
desde hace tiempo?
-Te quiero

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